Actualmente, el mayor reto de las plantas corrugadoras es mejorar sus buenas prácticas para evitar el desperdicio. Los elevados costos del cartón y de sus insumos derivados ponen al desperdicio en la mira de cualquier planta corrugadora que desee mejorar su competitividad y reducir los costos asociados al desperdicio. De ahí que cambiar las prácticas de control de desperdicio constituye uno de los principales obstáculos de la industria cartonera en la región. En los últimos años, la industria cartonera se ha propuesto, a través de diversas instancias, establecer foros y cursos de capacitación para lograrlo. Sin embargo, en la práctica está el mayor reto. La excelencia en el control de desperdicio es la gran meta, por lo que cada planta corrugadora debe decidir dónde radica esa excelencia para poder alcanzarla. Bajo esta perspectiva, el punto de partida para cualquier esfuerzo de control será el definir estrategias y compartir ese objetivo con todo el recurso humano que interviene durante el proceso. El desperdicio se reduce cuando todos los pasos del proceso se observan indefinidamente y las causas del desperdicio son enumeradas por los trabajadores en conjunto; menos desperdicio significa menos trabajo y eso hace más fácil la labor de todos. Como el corrugador es el responsable del 75 al 80 por ciento del total de desperdicio controlable, muchas categorías de excelencia se aplican al corrugador. No obstante, la ruta para lograrlo radica en que sea una labor conjunta. La primera causa de desperdicio es la envoltura externa de los rollos de papel. Se estima que la Meta para la mejora productiva Concientizar al personal, establecer diversas metodologías de trabajo, son algunas de las diversas estrategias para evitar el desperdicio de más, pero ¿cómo lograrlo? 17 excelencia para esta categoría es de 0,2 por ciento por tonelada consumida. De manera que se alcanza esta meta cortando únicamente 4 vueltas de papel médium sin protección y 2 vueltas en los rollos médium liner protegidos. En una planta promedio, el ahorro es sumamente significativo. Los problemas de desperdicio son diversos, van desde el pelado, el centro y empalme, por alabeo así como desalineamiento. Esto sin tomar en cuenta otros problemas de encolado, por manipulación y hasta por cambios en los tiempos de producción. Así, los problemas pueden surgir desde descargar los primeros rollos del vagón hasta un desgaste en el equipo que se utiliza para transportar los rollos posteriormente. De manera que el secreto radica no sólo en una buena plataforma de descarga de 10 pies de largo, sino en tener un buen operador de montacarga, así como unas buenas quijadas que ayuden a evitar daños al papel. Un estudio realizado por TAPPI acerca de los diversos inconvenientes que experimentan las plantas corrugadoras, indica que los rollos se pueden dañar por contar con quijadas de agarre gastadas. Por lo que, antes de comenzar a descargar, se deben revisar no solo los rollos sino el estado de la maquinaria con que esta se va a transportar. |